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28 de septiembre - 29 de noviembre. La exposición Rostros de Roma, ofrece la oportunidad única de contemplar piezas procedentes de los fondos del Museo Arqueológico Nacional tales como bustos, esculturas y sarcófagos, que nos desvelan algunos secretos de la sociedad romana, obras que cronológicamente van desde el siglo I a. C hasta mediados del siglo III de nuestra era. Esta colección esta formada por un excepcional conjunto de 30 retratos, 15 de ellos representan a las dinastías más importantes del imperio Romano (Julio-Claudia, Flavia, Antoninos y Severos). Destacan en este conjunto las extraordinarias estatuas sedentes de la emperatriz Livia y de su hijo y el emperador Tiberio. El resto son retratos de carácter privado, entre los que se incluyen piezas relacionadas con el ámbito funerario, como sarcófagos y estelas. Marca el punto de partida del género en el mundo griego y su influencia en el retrato romano. En la Grecia del siglo V a.C, tiene lugar un hecho artístico y sociológico de una importancia trascendental: surge por primera vez el retrato fisonómico, aunque se concibe bajo estructuras idealistas. La Grecia del siglo IV a.C combinará, en un equilibrio perfecto, expresividad e idealismo, realismo comedido y gusto por el "retrato de reconstrucción" destinado a inmortalizar autores trágicos, poetas y filósofos. La novedad conceptual más importante de esta época será la creación del retrato oficial monárquico.
Historia Augusta.
Recoge los retratos de emperadores y miembros de diferentes familias imperiales y muestra la función del retrato dentro de la política y la sociedad romana. En este último bloque, que reune una gran cantidad de obras, se muestra cómo en la época de la República el retrato romano privado cobra importancia con doble función, la de honrar a los ciudadanos y la de mantener viva la memoria de los difuntos de familias ilustres. La exposición ha recorrido diversos puntos de la geografía nacional, como Alicante, Palma de Mallorca, Valencia y Barcelona. |